Guías, Restaurantes y Destinos para Viajar Sin Gluten

¡Bienvenid@! En esta guía encontrarás los mejores establecimientos Sin Gluten para celíacos de todo el mundo. ¡Empieza a disfrutar de tus viajes!

Consejos para Viajar Sin Gluten

Si acaban de diagnosticarte la enfermedad celíaca, no te preocupes. Aquí, podrás encontrar recomendaciones que te ayudarán a planear tus viajes libres de gluten.

Antes de irte de viaje, tienes que buscar información del destino. Los preparativos para una persona celíaca requieren de una previa organización, ya que tendrás que saber dónde vas a comer para poder seguir tu dieta libre de gluten. Además, es interesante saber si hay alguna asociación de celíacos en el país al que viajas. Si es así, ¡ponte en contacto con ellos!

Preguntas Frecuentes para Celíacos

¿Tienes dudas sobre la enfermedad celíaca? Estas son algunas de las preguntas que te ayudarán a obtener las respuestas que necesitas saber.

El gluten es una proteína que está presente de forma natural en algunos cereales como el trigo, cebada, centeno, triticale, espelta y algunas variedades de avena, además de sus derivados. Por ello, el pan, las galletas y pastas, al elaborarse con trigo y otra mezcla de harinas, no son aptos para las personas celíacas.

Si esta proteína no se digiere, se generan fragmentos proteicos, al detectarlos como partículas tóxicas, que activan nuestro sistema inmunológico para poder defenderse de ellos y, por tanto, nuestro cuerpo produce una reacción adversa. Estos fragmentos, también conocidos como prolaminas, se componen de gliadinas y gluteninas (trigo). Dependiendo del cereal que sea, tiene una denominación distinta.

A día de hoy, este tipo de cereales es utilizado en muchos productos envasados y elaborados. Por este motivo, hay que ser consciente y saber identificar aquellos alimentos que no llevan gluten.

Los alimentos con gluten o que deberás consultar si llevan son:

  • Trigo, centeno, cebada, espelta, kamut, triticale.
  • Harinas, pan, pasta y galletas con gluten, así como bollería y procesados industriales sin especificar.
  • Verduras y hortalizas precocinadas o deshidratadas que hayan sido manipuladas. Cremas de verduras industriales. Patatas prefritas congeladas. Legumbres en conserva, granel y germinados de soja en conserva.
  • Gazpacho, fruta deshidratada (orejones, higos…). Mermeladas y confituras. Zumos de frutas con otros ingredientes.
  • Carnes preparadas, precocinadas con salsa o elaboración no controlada, salchichas variadas, hamburguesas.
  • Embutidos, preparados cárnicos: morcilla, salchichas, carne picada, albóndigas.
  • Sucedáneos, surimi, preparados o precocinados.
  • Leche o yogur en polvo. Margarinas. Yogur con trozos de fruta u otros alimentos añadidos. Quesos manipulados: queso de untar, quesos en porciones, rallados, roquefort, con añadidos, mousse…
  • Productos lácteos (flanes, natillas, mousses…), helados.
  • Sopas y salsas comerciales, pastillas de caldo.
  • Especias molidas, mezclas de especias, especias a granel o curry.
  • Levaduras químicas.
  • Tabletas de chocolate, bombones, cremas de chocolate, coberturas, preparados de chocolate.
  • Licores cremosos. Cerveza sin especificar.
  • Café soluble o en cápsulas. Infusiones en bolsas o troceadas.
  • Gelatinas de colores, algas secas, caramelos y golosinas.

Los alimentos libres de gluten y, por tanto, que son aptos para el consumo de los celíacos de manera natural son:

  • Arroz, maíz, alforfón, mijo, sorgo, tef, quinoa, amaranto y sésamo. Harinas aptas para celiacos y que están etiquetadas correctamente. Pan, pasta, galletas y productos de pastelería elaborados con harinas especiales sin gluten y que no hayan sufrido contaminación cruzada.
  • Verduras, hortalizas, setas… Conservas de verduras, hortalizas y legumbres al natural. Patatas, boniatos, yuca, chufa y remolacha.
  • Todo tipo de fruta fresca, en almíbar, zumos de fruta y néctares de frutas naturales.
  • Frutos secos naturales con o sin sal.
  • Cualquier tipo de carne o ave, fresca o congelada.
  • Todo tipo de carne, aves y vísceras, frescas, congeladas y en conserva al natural. Bacon y tocino: frescos, salados, ahumados, cocidos o semicocidos (asegurarse con el etiquetado indicado). Jamón curado y cecina.
  • Todo tipo de pescado y marisco fresco, salado, secado, ahumado y cocido congelado, sin rebozar. Conservas de pescado y marisco “al natural” o con aceite.
  • Huevos y derivados (huevo líquido, claras de huevo…).
  • Todo tipo de leche fresca y leches especiales. Mantequilla. Yogures naturales. Yogures de sabores, enteros, desnatados o líquidos. Cuajada, cuajo, requesón y kéfir. Quesos frescos, tiernos, semicurados y curados (sin añadidos), enteros y en cortes.
  • Caldos y salsas caseras con harina sin gluten. Sopas y salsas comerciales, pastillas de caldo.
  • Especies envasadas: todas las naturales en grano, sin moler. Colorantes y aromas naturales, sin moler, azafrán, vainas de vainilla, canela en rama. Sal y vinagre.
  • Levadura fresca. Gasificantes como el bicarbonato sódico y el ácido tartárico.
  • Azúcar blanco, moreno. Almíbar. Miel y melazas. Edulcorantes puros: acesulfamo K, aspartamo, fructosa y sacarina.
  • Cacao puro en polvo.
  • Aceite de oliva, aceite de orujo de oliva, aceite de semillas. Aceite y manteca de coco, palma y de palmiste. Manteca de cerdo.
  • Todo tipo de vinos. Bebidas alcohólicas y cerveza sin gluten.
  • Refrescos, gaseosa, soda, tónica…
  • Café natural en grano o molido, infusiones de hierbas naturales sin aromas en grano o rama.

Si eres celíaco o intolerante al gluten tienes que saber que puedes viajar a cualquier destino con toda la tranquilidad. Tan solo tendrás que planear y preparar tus viajes con antelación. Además, puedes llevarte un kit de comida en la mochila por si tienes hambre.

Para viajar sin gluten es importante que te asegures que, en los restaurantes del lugar de destino, no exista contaminación cruzada. Otro de los factores que deberás tener en cuenta son los alojamientos. Si quieres saber más, puedes consultar esta guía para aprender a viajar sin gluten.

La enfermedad celíaca es una afección del sistema inmunitario que está ocasionada por la intolerancia permanente al gluten, una proteína que está presente en el trigo, cebada, avena y centeno, entre otros. Esta proteína, de manera sintomática o asintomática, causa lesiones graves en la mucosa del intestino delgado, provocando una atrofia en las vellosidades intestinales, que son las que absorben todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita. Por tanto, una ingesta indebida del gluten ocasiona daños internos, así como diferentes signos y síntomas de la enfermedad celíaca.

Estos síntomas pueden mejorar, de manera notable, cuando se elimina por completo los alimentos de nuestra dieta que contengan gluten. No obstante, existen casos en los que los síntomas pueden ser atípicos o estar ausentes, lo que provoca que sea más difícil su diagnóstico.

En el caso de los niños, la mala absorción puede afectar directamente a su crecimiento y al desarrollo, además de los síntomas que se pueden detectar en los adultos.

A día de hoy, no existe una cura para esta enfermedad. Sin embargo, el único remedio efectivo para estar sano y controlar la curación intestinal es a través de una dieta estricta sin gluten.

Los síntomas de la celiaquía pueden variar y diferir entre niños y adultos. No obstante, es muy importante saber que, pese a no tener síntomas, siempre existe daño intestinal. Además, no todos los síntomas están relacionados con el sistema digestivo.

Los signos y síntomas de la enfermedad celíaca o celiaquía son:

  • Pérdida de peso
  • Pérdida de apetito
  • Fatiga
  • Náuseas y vómitos
  • Diarrea
  • Distensión abdominal
  • Meteorismo
  • Anemia
  • Pérdida de masa muscular
  • Retraso del crecimiento
  • Alteraciones del carácter (irritabilidad, apatía, tristeza…)
  • Dolores abdominales
  • Estreñimiento
  • Sin síntomas

Por otra parte, la celiaquía puede causar dermatitis herpetiforme, una enfermedad de la piel que provoca picazón y ampollas. Este sarpullido, por lo general, aparece en la zona de los codos, rodillas, cuero cabelludo, torso y nalgas. Por tanto, este signo está directamente asociado con la enfermedad celíaca. El único tratamiento de la dermatitis herpetiforme es con una dieta sin gluten y con medicamentos para controlar el sarpullido.

Uno de los principales métodos para diagnosticar la celiaquía es a través de un exhaustivo examen clínico y mediante una analítica de sangre, que incluya los marcadores serológicos de la enfermedad celíaca (anticuerpos antigliadina, antiendomisio y antitransglutaminasa tisular). Asimismo, para asegurarse del diagnóstico es necesario realizar una biopsia intestinal, es decir, realizando una extracción del tejido del intestino superior para comprobar si hay daños o no.

El gluten en sí no es un alimento, por lo que su ausencia no provoca ninguna carencia alimentaria. No obstante, si eres celíaco e ingieres esta proteína, te puede causar daños en el intestino. Por ello, es importante que consultes con tu médico especialista para detectar a tiempo esta enfermedad. Ten en cuenta, que la recuperación del intestino es lenta, por lo que, si llevas muchos años comiendo gluten y eres intolerante, podrías estar causando graves daños en tu sistema digestivo.

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